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El crecimiento exponencial de la venta de barcos durante la pandemia hace que los distribuidores no puedan satisfacer la demanda

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Las ventas de embarcaciones no han parado de crecer desde el año pasado debido a la pandemia, ya que un gran número de personas con entornos laborales más flexibles se decantaron por este estilo de vida que les permitía pasar más tiempo disfrutando de la naturaleza y el aire libre.

Las ventas de embarcaciones no han parado de crecer debido a la pandemia

No hay duda que las ventas de embarcaciones de recreo y servicios náuticos han crecido en todo el país, dejando este verano a la mayoría de los puertos de la Costa Brava y las Islas Baleares saturados y con largas listas de espera para conseguir un amarre.

La realidad es que, con la llegada de la pandemia en 2020, todos los actores de la industria esperaban una desaceleración en 2021 y se preparaban por la llegada de tiempos difíciles a medida que la pandemia apagaba la economía.

Los fabricantes han ampliado la capacidad de producción

Lo que nadie se esperaba es que los concesionarios tuvieran dificultades para mantener el inventario y los fabricantes acabaran ampliando la capacidad de producción para satisfacer la demanda.

Los tiempos de espera para los compradores han pasado de unas semanas a varios meses. Adicionalmente, los nuevos compradores están entrando en el mercado en mayor número, señal de que este crecimiento tiene poder de permanencia.

A medida que los nuevos aficionados se suman al mercado, se produce un efecto dominó donde amigos y familiares también se incorporan a esta nueva moda. Además, gracias a los nuevos acuerdos para trabajar desde casa permite una mayor flexibilidad para realizar actividades desde donde y cuando se quiera. Así pues, con la entrada de este nuevo segmento de compradores, se considera que le espera un futuro brillante al sector náutico.

En el caso de Cataluña, desde el verano pasado no ha parado de incrementar el número de compra y alquileres de embarcaciones de recreo. Salir en barco se ha convertido en la vía de escape perfecta durante esta pandemia. Es por ello que, este verano, los puertos de la Costa Brava e Islas Baleares se han visto saturados teniendo que colgar el cartel de completo y abrir listas de espera. ¡Un hecho que no pasaba desde hacía 10 años!

Por otro lado, a parte de los alquileres, también ha visto un aumento del interés de los consumidores los programas de afiliación de barcos como SailTime Barcelona que atrae a los que no quieren comprometerse totalmente a comprar un barco. Esta modalidad les permite reservar su barco cuando quieran y navegar por una cómoda tarifa mensual que se adapta a las necesidades del consumidor, pagando sólo por lo que navega.

La mayoría de astilleros se han visto saturados

Con todo este crecimiento en la demanda de embarcaciones de recreo, muchos vendedores se han visto saturados y con recursos limitados para poder ampliar su capacidad de producción.

Los expertos del sector creen que pasarán al menos dos o tres años hasta que las casas de barcos puedan abastecer completamente a sus distribuidores. Lo cierto es que los astilleros siguen cubriendo pedidos atrasados de cara a este año. Antes de la pandemia, el tiempo medio de espera para conseguir una embarcación era de cuatro a seis semanas. Ahora, el cliente medio puede tardar hasta ocho meses en recibir su barco.

La mayoría de astilleros están aumentando la producción a toda prisa y a contracorriente, no sólo para satisfacer la demanda de los distribuidores, sino para abastecer nuevas existencias y llenar las que se han agotado.

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