LA CALIDAD NO ES CARA

Recientemente hemos visitado uno de los astilleros más importantes del continente europeo. Las instalaciones que Jeanneau tiene en Les Herbiers, (Les Bois Verts, en la Vendée) son unas de las más modernas y espectaculares destinadas a la construcción de esloras entre los 42 y 75 pies de eslora. Las inversiones en tecnología, materiales, instalaciones, personal cualificado y demás activos son extraordinarias hasta el punto que en solamente diez años la gama Prestige de Jeanneau se ha situado como líder del mercado en su segmento, con una producción superior a las 220 unidades anuales.

Pero lo importante no es la cantidad (en este caso) sino la calidad. La capacidad alcanzada para construir este tipo de barcos con tal nivel de detalle y meticulosidad exige no solamente oficio, sino también potentes inversiones en maquinaria, logística y otros aspectos que requieren también disponer de las más altas homologaciones ISO, entre otras cosas.

Pero lo llamativo de esta marca no es solamente que, guste más o menos, sus tarifas se cuenten entre las más competitivas del mercado internacional, sino que además los niveles de calidad están al más alto nivel exigible en este tipo de producto.

La estandarización de la producción no significa siempre menos calidad.

 

Moldes realizados mediante tecnología digital, construcción de cascos, cubiertas y demás piezas mediante infusión al vacío, cadenas de montaje optimizadas con el fin de estandarizar la fabricación, realización del mobiliario exteriormente al barco, y un meticuloso estudio previo de dos años antes de lanzar cada modelo, posibilitan los mejores resultados finales. O incluso la adopción de una única motorización con el fin de simplificar el trabajo en la cadena de montaje. Lo que podríamos denominar la fabricación en cadena, hasta donde se puede, pero con la más avanzada tecnología.

En una eslora de 15 o 18 metros, por ejemplo, el ahorro de media tonelada de peso cuenta mucho, y se puede ganar tanto en el sistema de aplicación de resina, tejidos, disposición de la madera de balsa, como en la selección de los accesorios y equipamiento e incluso en el mismo diseño, solamente porque sus formas exigen menos fibra de vidrio y resina.

Todos estos factores bien combinados dan los resultados deseados, con productos competitivos. Pero para que todo esto haya podido ser así, previamente se ha invertido mucho y cada modelo se proyecta con suma meticulosidad.

La calidad no es cara, siempre que la tecnología esté de su parte, como el saber hacer, la imaginación, la experiencia y el espíritu de superación.

Editorial de la revista Náutica y Yates M@gazine num. 28

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